La isla de Sajalin
La isla de Sajalin Me ocuparé de la cocina, donde vi preparar la comida para novecientas personas, en un capítulo aparte, así como del aprovisionamiento y de la forma en que los presos se alimentan. Ahora dedicaré unas palabras a las letrinas. Como se sabe, la mayoría de los rusos tratan esa instalación con un total desprecio. En el campo no hay retretes. En los monasterios, ferias, posadas e industrias de todo tipo, donde todavía no se han establecido inspecciones sanitarias, su estado es deplorable en grado sumo. Ese desdén de los rusos ha llegado también a Siberia. La historia del penal muestra que en todas las prisiones las letrinas han sido una fuente de nauseabundas pestilencias e infecciones, y que la población de las cárceles y la administración se han acostumbrado sin grandes problemas a esa situación.