La isla de Sajalin
La isla de Sajalin En otro pabellón viven un preso con su mujer de condición libre y su hijo, una presa tártara con su hija, un preso tártaro con su mujer de condición libre y dos pequeños tártaros con bonete, otro preso con su mujer de condición libre y su hijo, un colono que ha pasado treinta y cinco años en el penal, aunque aún es joven y tiene un bigote negro; como no dispone de botas, va descalzo; es un empedernido jugador de cartas[32]. A su lado, en la tarima, está su amante, una presa indolente, soñolienta y de aspecto miserable; más allá un preso, su mujer de condición libre y tres hijos; un preso sin familia; un preso, su mujer de condición libre y dos hijos; un colono; otro preso, un viejecito aseado con el rostro afeitado con esmero. Por el pabellón se pasea un cerdo que no para de gruñir; el suelo está cubierto de un barro resbaladizo, que apesta a chinches y a algún tipo de ácido. Según dicen, las chinches no les dejan vivir.
En un tercero: un preso con su mujer de condición libre y dos hijos, otro preso con su mujer de condición libre y una hija, otro con su mujer de condición libre y siete hijos (una de las hijas tiene dieciséis años y otra quince), otro con su mujer de condición libre y un hijo, otro con su mujer de condición libre y un hijo, y otro con su mujer de condición libre y cuatro hijos.