La isla de Sajalin
La isla de Sajalin Luego, dirigiéndose a mí, me aseguró que no había razón para sorprenderse, ya que casi todos los presos de la cárcel jugaban a los naipes y algunos de ellos disponían de dos o tres mil rublos.
En los calabozos también vi a un vagabundo que se había cortado dos dedos; la herida estaba envuelta en un trapo sucio. Otro vagabundo presentaba una herida por arma de fuego: por fortuna, la bala solo había rozado la cara externa de la séptima costilla. También esa herida estaba vendada con un trapo sucio[33].