La isla de Sajalin
La isla de Sajalin Las isbas de Verjni Armudán tiene techumbre de paja o corteza; algunas de ellas no han montado las ventanas y están abiertas a los cuatro vientos; otras, por el contrario, están tapadas con planchas. La pobreza es realmente espeluznante. Veinte hombres han abandonado sus casas para ir en busca de trabajo. Los setenta y cinco propietarios y los veintiocho copropietarios solo disponen de sesenta desiatinas de tierra de labor y ciento ochenta y tres puds de semillas, es decir, menos de dos puds por hacienda. En cualquier caso, por mucho que se siembre en esta tierra, dudo que crezca algo. La colonia está situada a tanta altura que nada la protege de los vientos del norte; por ejemplo, la nieve se funde dos semanas después que en la colonia vecina de Malo-Timovo. Para ir a pescar, en verano, hay que recorrer unas veinte o veinticinco verstas, hasta llegar al río Tim; en cuanto a la caza de animales de piel, no es más que una distracción, y su aportación a la economía de la colonia es tan insignificante que no merece la pena ni hablar de ella.
Encontré en casa a todos los propietarios y a sus familias; ninguno hacía nada, a pesar de que no era día de fiesta y de que, en principio, en los cálidos días de agosto, pequeños y mayores podían encontrar labores de las que ocuparse tanto en los campos como en el Tim, donde la migración de los peces ya había empezado.