La isla de Sajalin
La isla de Sajalin También es interesante la familia Giacomini, compuesta por el padre, un antiguo capitán de la marina mercante que servía en el mar Negro, su esposa y su hijo. En 1878 un tribunal militar de Nikoláievsk los juzgó a los tres y los condenó por un asesinato del que se declararon inocentes. La madre y el hijo ya han cumplido sus penas, pero el padre, Karp Nikoláievich, de sesenta y seis años, sigue siendo un presidiario. Tienen una tienducha y sus habitaciones están muy bien amuebladas, mejor incluso que las de Potiomkin, el ricachón de Novo-Mijaílovka. Los padres vinieron a pie a través de Siberia, mientras el hijo lo hizo por mar y llegó tres años antes. La diferencia es enorme. Los relatos del viejo ponen los pelos de punta. Vio y soportó horrores de todo tipo hasta que le juzgaron, padeció toda clase de tormentos en su peregrinación por diversas prisiones, ¡y luego tres años de marcha a través de Siberia! Su hija, una muchacha que había seguido voluntariamente a sus padres al exilio, murió extenuada por el camino; el navío que los llevaba a Kórsakov naufragó cerca de Mauka. Mientras el viejo me cuenta la historia completa, la mujer llora: «¡Bueno! —dice el viejo, encogiéndose de hombros—. Es la voluntad de Dios».