La isla de Sajalin
La isla de Sajalin En este lugar las tareas de descarga de los barcos resultan siempre fatigosas y prolongadas, y se realizan de mala gana y a regañadientes. Por otra parte, tal es la amarga suerte de todos nuestros puertos de Extremo Oriente. En De Castries se descarga la mercancía en pequeñas barcazas que solo pueden alcanzar la costa con la marea alta, razón por la que, una vez cargadas, no es raro que encallen en el fondo, obligándolas a permanecer en la rada el tiempo de una marea entera por unos centenares de sacos de harina. En Nikoláievsk el desorden es aún mayor. En esa ciudad, estando en la cubierta del Baikal vi cómo un remolcador, que arrastraba una gran barcaza con doscientos soldados, perdió el cable del remolque; la barcaza fue arrastrada por la corriente y llegó hasta la cadena del ancla de un velero fondeado no lejos de nosotros. Con el corazón en un puño esperábamos que de un momento a otro la cadena cortara en dos la barcaza; pero, por fortuna, algunas personas diligentes cogieron a tiempo el cable del remolque y los soldados solo se llevaron un buen susto.