La isla de Sajalin
La isla de Sajalin Empezaré por las condenadas. A fecha de 1 de enero de 1890, constituían el 11,5 % de la población carcelaria de los tres distritos de Sajalín[105]. Desde el punto de vista de la colonización, esas mujeres tienen una importante ventaja: llegan a la colonia a una edad relativamente joven. En su mayor parte son mujeres de fuerte temperamento, condenadas por crímenes pasionales o de carácter familiar: «He venido por mi marido», «He venido por mi suegra…». La mayoría son asesinas, víctimas del amor y del despotismo familiar. Incluso las incendiarias o falsificadoras de papel moneda en realidad son castigadas por haber amado, ya que fueron arrastradas al crimen por sus amantes.
El elemento amoroso desempeña un papel fatal en sus desgraciadas existencias, tanto antes como después del juicio. En el barco que las lleva al penal empieza a circular el rumor de que en Sajalín las casarán contra su voluntad, y eso las asusta. En una ocasión pidieron al comandante del barco que interviniera en su favor para evitar esa unión forzosa.