La isla de Sajalin
La isla de Sajalin Una parte de las mujeres seleccionadas para el distrito de Aleksándrovsk se asigna al servicio de los funcionarios. Después de las cárceles, el vagón celular y la bodega del barco, al principio las habitaciones limpias y luminosas de los funcionarios les parecen un castillo encantado y el señor un genio bueno o malo que tiene sobre ellas un poder ilimitado. No tarda en acostumbrarse a su nueva situación, aunque en su discurso sigue resonando durante mucho tiempo el eco de la prisión y de la bodega del barco: «No puedo saberlo», «Coma, excelencia», «A su servicio». Un segundo grupo se incorpora a los harenes de los escribientes y vigilantes; y un tercero, el más numeroso, se va a vivir a las isbas de los colonos, aunque solo reciben mujeres los más ricos y los que gozan de protección. Hasta un preso, incluso de los puestos a prueba, puede recibir una mujer si tiene dinero y ejerce su influencia en el mundillo de la cárcel.

Prisionera en el patio de la prisión de Dué