La isla de Sajalin
La isla de Sajalin Cuando le preguntas a algún viejo deportado si en su época había buenas personas en la isla, guarda silencio, como si estuviera recordando, y a continuación responde: «Había de todo». En ningún sitio se olvidan tan pronto los viejos tiempos como en Sajalín; ello se debe a la extraordinaria movilidad de la población exiliada, que cambia de forma radical cada cinco años, y también a la ausencia de archivos dignos de ese nombre en las oficinas locales. Lo que sucedió hacer veinte o veinticinco años se considera perteneciente a una época remota, ya olvidada, perdida para la historia. Solo han sobrevivido algunas construcciones, Mikriukov, unas dos docenas de anécdotas y algunas cifras que no son dignas de crédito, ya que en aquel entonces ni una sola oficina sabía cuántos presos había en la isla, cuántos se habían escapado, cuántos habían muerto, etc.