La isla de Sajalin
La isla de Sajalin El negocio está organizado a gran escala; se dice que los organizadores locales de partidas de cartas, a los que se les encuentra en registros ocasionales centenares y miles de rublos, tienen constantes relaciones de negocios con las cárceles siberianas, por ejemplo, con la de Irkutsk, donde, según comentan los presos, se juega a las cartas «de verdad». En Aleksándrovsk ya hay algunas casas de juego; en una de ellas, situada en la Segunda calle de los Ladrillos, tuvo lugar un suceso típico de esa clase de garitos: un guardián lo perdió todo y se pegó un tiro. El stoss ofusca el cerebro como un narcótico; el preso que pierde su comida y su ropa no siente hambre ni frío, ni siquiera dolor cuando le azotan; por extraño que parezca, incluso durante el cargamento de un barco, mientras la barcaza llena de carbón choca con la borda del navío, zarandeada por las olas, y los hombres se ponen verdes de mareo, se juega a las cartas, y con los gritos de trabajo se mezclan expresiones típicas del juego: «¡Fuera! ¡Dos a un lado! ¡Tengo!».