La isla de Sajalin
La isla de Sajalin El tribunal militar se compone de oficiales designados por el comandante de la isla. Las actas del proceso, junto con la sentencia, se envían al gobernador general para su ratificación. Antes los presos languidecían en sus celdas dos o tres años en espera de la decisión definitiva; en la actualidad, su suerte se decide por telegrama. Los tribunales militares suelen condenar a los acusados a morir en la horca. El gobernador general a veces suaviza la sentencia, conmutando la pena por cien latigazos, el encadenamiento a una carretilla y el mantenimiento de por vida en la categoría de los detenido a prueba. Cuando el condenado es un asesino, la conmutación es muy rara. «A los asesinos los cuelgo», me dijo el gobernador general.
La víspera de la ejecución, de noche y de día, el condenado es asistido por un sacerdote. Esa asistencia consiste en confesarlo y hablar con él. Un sacerdote me contó la siguiente historia:
Al inicio de mi actividad, cuando apenas tenía veinticinco años, tuve que asistir en la prisión de Voievodsk a dos condenados a morir en la horca por el asesinato de un colono, al que mataron para robarle un rublo y cuarenta kopeks. Entré en la celda y, falto de experiencia, me asusté. Ordené al vigilante que no cerrara la puerta ni se alejara. Ellos me dijeron:
—No tenga miedo, padre. No vamos a matarle. Siéntese.