La isla de Sajalin
La isla de Sajalin La joven Natalia Nepomniáschaia, cuando le pregunté de qué distrito era, me dijo: «Un poco de todos». Los paisanos suelen mantener vínculos, forman un grupo aparte y, cuando se evaden, lo hacen juntos. Una persona natural de Tula prefiere ser copropietario con alguien de la misma región, y lo mismo sucede con un oriundo de Bakú. Al parecer, existen sociedades de paisanos, pues, cuando planteaba una pregunta relativa a una persona ausente, eran sus paisanos los que me proporcionaban una información más detallada.
Octava línea: ¿en qué año llegó a Sajalín? Pocas veces los interpelados respondían a la pregunta de forma inmediata y sin esfuerzo. El año de llegada a Sajalín es un año de terrible infortunio. Además, no lo saben o no lo recuerdan. Si le preguntas a una condenada en qué año llegó a Sajalín, te responde con indolencia, sin pensarlo demasiado: «¿Y quién lo sabe? Debió de ser en el 83». Su marido o cohabitante interviene: «¿Por qué dices tonterías? Llegaste en el 85». «Sí, tal vez en el 85», asiente ella suspirando. Nos ponemos a echar cuentas y resulta que el hombre tenía razón. Los hombres no manifiestan tanta dificultad como las mujeres, pero tampoco responden de inmediato, sino después de pensar y charlar un rato.
—¿En qué año te enviaron a Sajalín? —le pregunto a un colono.