Tres hermanas
Tres hermanas CHEBUTIKIN. —Soy un viejo pecador; pero… ¿por qué se ha azorado Natalia Ivanovita?… Es cosa que no comprendo… (Risas estrepitosas, NATASCHA sale corriendo del salón seguida de ANDREI).
ANDREI. —¡Déjelos! ¡No les haga caso! ¡Espere…! ¡Espere, se lo ruego!
NATASCHA. —¡Qué vergüenza…! ¡No sé lo que me pasa…! ¡Y ellos, riéndose de mí…! ¡Es incorrecto esto que acabo de hacer de levantarme de la mesa…, pero no puedo…, no puedo…! (Oculta el rostro entre las manos).
ANDREI. —¡Querida mía! ¡Se lo ruego! ¡Se lo suplico! ¡Cálmese…! ¡Le aseguro que estaban bromeando…! ¡Que ha sido con la mayor inocencia…! ¡Querida mía…! ¡Todos son buenos y afectuosos! ¡A los dos nos quieren…! ¡Venga conmigo a la ventana! ¡Desde aquí no nos verán! (Mira hacia atrás al andar).
NATASCHA. —¡Es que no tengo costumbre de alternar…!