Tres hermanas
Tres hermanas ANDREI. —Temo que me retenga mi mujer.
CHEBUTIKIN. —¡Ah…!
ANDREI. —Hoy no pienso jugar. No haré más que sentarme allÃ. Me encuentro algo pachucho… ¿Qué será bueno, Iván Romanich, para la fatiga?
CHEBUTIKIN. —¿Y para qué me preguntas a m�… ¡Ya no me acuerdo, querido! ¡No lo sé!
ANDREI. —¡Vayámonos por la cocina! (Salen. Suena un timbrazo, luego otro. Se oyen voces y risas).
IRINA. —(Entrando). ¿Qué pasa ah�
ANFISA. —(A media voz). Son las máscaras. (Un timbrazo).
IRINA. —Diles, amita, que no hay nadie en casa… Que nos perdonen. (ANFISA sale, e IRINA pasea en actitud pensativa por la habitación. Está nerviosa. Entra SOLIONII).
SOLIONII. —(Con un gesto de asombro). ¡Si no hay nadie…! ¿Dónde están todos?
IRINA. —Se fueron a sus casas.
SOLIONII. —¡Qué raro…! ¿Está usted sola, entonces?
IRINA. —Sola. (Pausa). Adiós…