Tres hermanas

Tres hermanas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Escena IV

Entra KULIGUIN.

 

KULIGUIN. —¿Dónde está Mascha? Ya es hora de irse a casa. Dicen que el fuego amaina. (Estirándose). No se ha quemado más que una manzana de casas, aunque al principio, por el viento, parecía que ardía la ciudad entera. (Sentándose). ¡Estoy cansado…! ¡Olechka! ¡Querida mía…! ¡A veces suelo pensar que, de no haber sido por Mascha, me hubiera casado contigo, Olechka! ¡Eres muy buena…! ¡Estoy agotado! (Escucha).

OLGA. —¿Qué?

KULIGUIN. —¡El doctor parece que ha cogido hoy, a propósito, una borrachera terrible…! ¡A propósito enteramente…! Me parece que aquí llega. ¿Le oyes?… Sí, aquí viene. (Riendo). ¡Bueno está el doctor! Yo me escondo. (Corre a ocultarse en el rincón que forma el ángulo del armario). ¡Menudo bandido!

OLGA. —¡Se ha pasado dos años sin beber, y ahora, de pronto, otra vez a emborracharse! (Se instala con NATASCHA en el fondo de la habitación. Entra CHEBUTIKIN. Su paso al andar es seguro, como el de la persona sobria. Atraviesa la estancia, se detiene, mira a su alrededor, se acerca al lavabo y empieza a lavarse las manos).


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker