Búffalo Bill
Búffalo Bill Nos dirigimos a la región del Beaver Creek, acampando la primera noche al sur de Big Creek, a unas cuatro millas al oeste de Hays City.
Hice amistad rápidamente con los capitanes Brown y Sweetmann, que me invitaron frecuentemente a comer en su tienda durante el tiempo que duró la expedición, y por cierto que me divertí muchísimo en esas horas de descanso. Sé también que ellos se encontraban muy a gusto en mi compañía.
De los exploradores recuerdo a Tom Renahan, Hans Fields, y otro que era todo un personaje, a quien los muchachos pusieron el mote de «Nosey» por el desmesurado tamaño del apéndice nasal.
Al día siguiente continuamos la marcha, cubriendo unas treinta millas, y al caer la tarde acampamos al sur del río Salomón. Allí el coronel Royal me pidió que fuera a matar algunos búfalos para darle carne fresca a la tropa.
—Muy bien, mi coronel; mándeme una carreta para traer las reses —le dije con cierto aire de impertinencia.
—No mandaré ninguna carreta hasta que no haya algo que cargar en ella; mate sus búfalos antes y luego la mandaré —me contestó con aire desabrido.