El regreso de Sherlock Holmes. Parte 2
El regreso de Sherlock Holmes. Parte 2 —De acuerdo, señor Holmes, no puedo negar que hay algo que me tiene preocupado. Y sin embargo, se trata de un asunto tan absurdo que no me decidÃa a molestarle con ello. Por otra parte, si bien es un asunto trivial, no cabe duda de que es raro, y ya sé que a usted le gusta todo lo que se sale de lo corriente. Aunque, en mi opinión, cae más en el campo del doctor Watson que en el suyo.
—¿Una enfermedad? —pregunté yo.

—Locura, más bien. Y una locura bastante extraña. ¿Se imaginan que exista a estas alturas una persona que sienta tanto odio por Napoleón I que se dedique a romper todas las imágenes suyas que encuentra?
Holmes volvió a recostarse en su asiento.
—No es asunto para mà —dijo.
—Exacto. Eso decÃa yo. Sin embargo, cuando este hombre asalta casas para poder romper imágenes que no le pertenecen, la cosa escapa de la jurisdicción del médico para entrar en la del policÃa.
Holmes se enderezó de nuevo.
—¡Asaltos! Eso es más interesante. Cuénteme los detalles.
Lestrade sacó su cuaderno de notas reglamentario y refrescó la memoria consultando sus páginas.
