El Sabueso de los Baskerville
El Sabueso de los Baskerville »Después de la conversación acerca de Barrymore que ya he citado, Sir Henry se caló el sombrero y se dispuso a salir. Como la cosa más natural, yo hice lo mismo.
»—Cómo, ¿viene usted conmigo, Watson? —me preguntó, mirándome de una forma muy peculiar.
»—Eso depende de que se dirija usted al páramo —le respondÃ.
»—SÃ, eso es lo que voy a hacer.
»—Bien; sabe usted cuáles son mis instrucciones. Siento entrometerme, pero sin duda recuerda usted lo mucho que Holmes insistió en que no lo dejase solo y sobre todo en que no se internara por el páramo sin compañÃa.
»Sir Henry me puso la mano en el hombro acompañando el gesto de una cordial sonrisa.
»—Mi querido amigo —dijo—; pese a toda su sabidurÃa, Holmes no previó algunas de las cosas que han sucedido desde que llegué al páramo. ¿Me entiende? Estoy seguro de que no desea usted convertirse en aguafiestas. He de salir solo.
»Sus palabras me colocaron en una situación muy incómoda. No sabÃa qué hacer ni qué decir, y antes de que tomara una decisión Sir Henry cogió el bastón y se marchó.