El Sabueso de los Baskerville
El Sabueso de los Baskerville »—No, no; era un sabueso. Dios mÃo, ¿habrá algo de verdad en todas esas historias? ¿Es posible que esté realmente en peligro por una causa tan misteriosa? Usted no lo cree, ¿no es asÃ, Watson?
»—No, claro que no.
»—Y sin embargo una cosa es reÃrse de ello en Londres y otra muy distinta estar aquà en la oscuridad del páramo y oÃr un aullido como ése. ¡Y mi tÃo! Encontraron las huellas del sabueso muy cerca de donde cayó. Todo concuerda. No creo ser cobarde, Watson, pero ese sonido me ha helado la sangre. ¡Tóqueme la mano!
»Estaba tan frÃa como un bloque de mármol.
»—Mañana se encontrará usted perfectamente.
»—No creo que la luz del dÃa consiga sacarme ese aullido de la cabeza. ¿Qué le parece que hagamos ahora?
»—¿Quiere que regresemos?
»—No, voto a brÃos; hemos salido a capturar a nuestro hombre y eso es lo que haremos. Nosotros vamos tras el preso y es probable que un sabueso del infierno vaya tras de nosotros. Adelante. Haremos lo que nos hemos propuesto hacer aunque corran por el páramo todos los demonios del averno.
