El Sabueso de los Baskerville
El Sabueso de los Baskerville »La sangre se me heló en las venas, porque la voz se le quebró de una manera que ponÃa de manifiesto el terror repentino que se habÃa apoderado de él.
»—¿Qué dicen de ese sonido? —preguntó.
»—¿Quiénes?
»—Los habitantes de la zona.
»—Bah, son gente ignorante. ¿Qué más le da lo que digan?
»—Cuéntemelo, Watson. ¿Qué es lo que dicen?
»Vacilé un momento, pero no podÃa escabullirme.
»—Dicen que es el aullido del sabueso de los Baskerville.
»Sir Henry dejó escapar un gemido y luego guardó silencio unos instantes.
»—Era un sabueso —dijo por fin—, pero parecÃa venir de una distancia de varios kilómetros en aquella dirección, según creo.
»—Es difÃcil saber de dónde procedÃa.
»—SubÃa y bajaba con el viento. ¿No es ésa la dirección de la gran ciénaga de Grimpen?
»—SÃ, es ésa.
»—Bien, pues era por allÃ. DÃgame la verdad, ¿a usted no le pareció también que era el aullido de un sabueso? Ya no soy un niño. No tenga reparos en decirme la verdad.
»—Stapleton se hallaba conmigo la otra vez. Dijo que podÃa ser el canto de un extraño pájaro.