El Sabueso de los Baskerville
El Sabueso de los Baskerville —He venido a verla precisamente en relación con el difunto Sir Charles Baskerville.
Las pecas adquirieron mayor relieve sobre el rostro de la dama.
—¿Qué puedo decirle acerca de él? —preguntó, mientras sus dedos jugueteaban nerviosamente con los marginadores de la máquina de escribir.
—Usted lo conocÃa, ¿no es cierto?
—Ya le he dicho que estoy muy en deuda con su amabilidad. Si soy capaz de mantenerme, se lo debo en gran parte al interés que se tomó al conocer mi desgraciada situación.
—¿Se carteaba usted con él?
La dama levantó rápidamente la vista, con un brillo de cólera en los ojos de color de avellana.
—¿Cuál es el objeto de estas preguntas? —quiso saber, con tono cortante.
—El objeto es evitar un escándalo público. Es mejor hacerlas aquÃ, y evitar que este asunto escape a nuestro control.
La señora Lyons guardó silencio al tiempo que palidecÃa. Por fin alzó de nuevo los ojos con un algo temerario y desafiante en su actitud.
—Está bien, responderé —dijo—. ¿Qué es lo que quiere saber?
—¿Se carteaba usted con Sir Charles?