El Sabueso de los Baskerville
El Sabueso de los Baskerville —Eso ya está mejor —dijo Holmes, al ver cĂłmo desaparecĂa la sombra de mi rostro—. Y ahora cuĂ©nteme el resultado de su visita a la señora Laura Lyons; no me ha sido difĂcil adivinar que habĂa ido usted a verla porque ya sabĂa que es la Ăşnica persona de Coombe Tracey que podĂa sernos Ăştil en este asunto. De hecho, si usted no hubiera ido hoy, es muy probable que mañana lo hubiera hecho yo.
El sol se habĂa ocultado y la oscuridad se extendĂa por el páramo. El aire era frĂo y entramos en el refugio para calentarnos. AllĂ, sentados en la penumbra, le contĂ© a Holmes mi conversaciĂłn con la dama. Se interesĂł tanto por mi relato que tuve que repetirle algunos fragmentos antes de que se diera por satisfecho.
—Todo eso es de gran importancia en este asunto tan complicado —dijo cuando terminé—, porque colma una laguna que yo habĂa sido incapaz de llenar. Quizá está usted al corriente del trato Ăntimo que esa dama mantiene con Stapleton.
Lo ignoraba por completo.
—No existe duda alguna al respecto. Se ven, se escriben, hay un entendimiento total entre ambos. Y esto coloca en nuestras manos un arma muy poderosa. Si pudiéramos utilizarla para separar a su mujer…
—¿Su mujer?