El Sabueso de los Baskerville
El Sabueso de los Baskerville —¡Cielo santo! ¡Qué cosa tan espantosa! ¿Cómo ha muerto?
—Parece haberse roto al cuello al caer desde aquellas rocas. Mi amigo y yo paseábamos por el páramo cuando oÃmos un grito.
—Yo también oà un grito. Eso fue lo que me hizo salir. Estaba intranquilo a causa de Sir Henry.
—¿Por qué acerca de Sir Henry en particular? —No pude por menos de preguntar.
—Porque le habÃa propuesto que viniera a mi casa. Me sorprendió que no se presentara y, como es lógico, me alarmé al oÃr gritos en el páramo. Por cierto —sus ojos escudriñaron de nuevo mi rostro y el de Holmes—, ¿han oÃdo alguna otra cosa además de un grito?
—No —dijo Holmes—, ¿y usted?
—Tampoco.
—Entonces, ¿a qué se refiere?
—Bueno, ya conoce las historias de los campesinos acerca de un sabueso fantasmal. Según cuentan se le oye de noche en el páramo. Me preguntaba si en esta ocasión habrÃa alguna prueba de un sonido asÃ.
—No hemos oÃdo nada —dije.
—Y, ¿cuál es su teorÃa sobre la muerte de este pobre desgraciado?
