El Sabueso de los Baskerville
El Sabueso de los Baskerville Al baronet se le alargó la cara de manera perceptible.
—TenÃa la esperanza de que me acompañaran ustedes hasta el final de este asunto. La mansión y el páramo no son unos lugares muy agradables cuando se está solo.
—Mi querido amigo, tiene usted que confiar plenamente en mà y hacer exactamente lo que yo le diga.
Explique a sus amigos que nos hubiera encantado acompañarlo, pero que un asunto muy urgente nos obliga a volver a Londres. Esperamos regresar enseguida. ¿Se acordará usted de transmitirles ese mensaje?
—Si insiste usted en ello…
—No hay otra alternativa, se lo aseguro.
El ceño fruncido del baronet me hizo saber que estaba muy afectado porque creÃa que nos disponÃamos a abandonarlo.
—¿Cuándo desean ustedes marcharse? —preguntó frÃamente.
—Inmediatamente después del desayuno. Pasaremos antes por Coombe Tracey, pero mi amigo dejará aquà sus cosas como garantÃa de que regresará a la mansión. Watson, envÃe una nota a Stapleton para decirle que siente no poder asistir a la cena.
—Me apetece mucho volver a Londres con ustedes —dijo el baronet—. ¿Por qué he de quedarme aquà solo?