El Sabueso de los Baskerville
El Sabueso de los Baskerville —Ha confesado que solicitó de Sir Charles que estuviera junto al portillo a las diez en punto. Sabemos que el baronet encontró la muerte en ese lugar y a esa hora y sabemos también que usted ha ocultado la conexión entre esos sucesos.
—No hay ninguna conexión.
—En ese caso se trata de una coincidencia de todo punto extraordinaria. Pero espero que a la larga lograremos establecer esa conexión. Quiero ser totalmente sincero con usted, señora Lyons. Creemos estar en presencia de un caso de asesinato y las pruebas pueden acusar no sólo a su amigo, el señor Stapleton, sino también a su esposa. La dama se levantó violentamente del asiento.

—¡Su esposa! —exclamó.
—El secreto ha dejado de serlo. La persona que pasaba por ser su hermana es en realidad su esposa.
La señora Lyons había vuelto a sentarse. Apretaba con las manos los brazos del sillón y vi que las uñas habían perdido el color rosado a causa de la presión ejercida.
—¡Su esposa! —dijo de nuevo—. ¡Su esposa! No está casado.
Sherlock Holmes se encogió de hombros.