El Sabueso de los Baskerville
El Sabueso de los Baskerville —¡Demuéstremelo! ¡Demuéstremelo! Y si lo hace… —El brillo feroz de sus ojos fue más elocuente que cualquier palabra.
—Vengo preparado —dijo Holmes sacando varios papeles del bolsillo—. AquĂ tiene una fotografĂa de la pareja hecha en York hace cuatro años. Al dorso está escrito «El señor y la señora Vandeleur», pero no le costará trabajo identificar a Stapleton, ni tampoco a su pretendida hermana, si la conoce usted de vista. TambiĂ©n dispongo de tres testimonios escritos, que proceden de personas de confianza, con descripciones del señor y de la señora Vandeleur, cuando se ocupaban del colegio particular St. Oliver. LĂ©alas y dĂgame si le queda alguna duda sobre la identidad de esas personas.
La señora Lyons lanzĂł una ojeada a los papeles que le presentaba Sherlock Holmes y luego nos mirĂł con las rĂgidas facciones de una mujer desesperada.
—Señor Holmes —dijo—, ese hombre habĂa ofrecido casarse conmigo si yo conseguĂa el divorcio. Me ha mentido, el muy canalla, de todas las maneras imaginables. Ni una sola vez me ha dicho la verdad. Y Âżpor quĂ©, por quĂ©? Yo imaginaba que lo hacĂa todo por mĂ, pero ahora veo que sĂłlo he sido un instrumento en sus manos.