El Sabueso de los Baskerville
El Sabueso de los Baskerville —Parece lo lógico, ¿no es cierto? Y, sin embargo, si se considera que todos los Baskerville que van allà son vÃctimas de un destino cruel, estoy seguro de que si hubiera podido hablar conmigo antes de morir, Sir Charles me habrÃa recomendado que no trajera a ese lugar horrible al último vástago de una antigua raza y heredero de una gran fortuna. No se puede negar, sin embargo, que la prosperidad de toda la zona, tan pobre y desolada, depende de su presencia. Todo lo bueno que ha hecho Sir Charles se vendrá abajo con estrépito si la mansión se queda vacÃa. Y ante el temor de dejarme llevar por mi evidente interés en el asunto, he decidido exponerle el caso y pedirle consejo.
Holmes reflexionó unos instantes.
—Dicho en pocas palabras, la cuestión es la siguiente: en opinión de usted existe un agente diabólico que hace de Dartmoor una residencia peligrosa para un Baskerville, ¿no es eso?
—Al menos estoy dispuesto a afirmar que existen algunas pruebas en ese sentido.
—Exacto. Pero, indudablemente, si su teorÃa sobrenatural es correcta, el joven en cuestión está tan expuesto al imperio del mal en Londres como en Devonshire. Un demonio con un poder tan localizado como el de una junta parroquial serÃa demasiado inconcebible.