El Sabueso de los Baskerville
El Sabueso de los Baskerville —Nada de importancia, señor Holmes. Tan sólo una broma, probablemente. Se trata de una carta, si es que se la puede llamar asÃ, que he recibido esta mañana.
Sir Henry dejó un sobre en la mesa y todos nos inclinamos para verlo. Era de calidad corriente y color grisáceo. Las señas, «Sir Henry Baskerville, Northumberland Hotel», estaban escritas toscamente, en el matasellos se leÃa «Charing Cross» y la carta se habÃa echado al correo la noche anterior.
—¿Quién sabÃa que fuese usted a alojarse en el Northumberland Hotel? —preguntó Holmes, mirando con gran interés a nuestro visitante.
—No lo sabÃa nadie. Lo decidà después de conocer al doctor Mortimer.
—Pero, sin duda, el doctor Mortimer se alojaba allà con anterioridad.
—No —dijo el doctor—; estuve disfrutando de la hospitalidad de un amigo. No existÃa la menor indicación de que fuésemos a elegir ese hotel.
—¡Hummm! Alguien parece estar muy interesado en sus movimientos —Holmes sacó del sobre medio pliego doblado en cuatro que procedió a abrir y extender sobre la mesa. Una sola frase, escrita por el procedimiento de pegar en el papel palabras impresas, ocupaba el centro de la hoja y decÃa lo siguiente: «Si da usted valor a su vida o a su razón, se alejará del páramo». Tan sólo la palabra «páramo» estaba escrita a mano.