El Sabueso de los Baskerville
El Sabueso de los Baskerville —¿Tengo que entender entonces que al llegar ayer a Londres salió inmediatamente a la calle y se compró un par de botas?
—Compré muchas cosas. El doctor Mortimer, aquà presente, me acompañó. Compréndalo usted, si voy a ser un terrateniente destacado, he de vestirme en consonancia con mi categorÃa social, y puede ser que me haya hecho un poco descuidado en América. Compré, entre otras cosas, esas botas marrones (pagué seis dólares por ellas) y he conseguido que me roben una antes de estrenarlas.
—Parece un robo particularmente inútil —dijo Sherlock Holmes—. Confieso compartir la creencia del doctor Mortimer de que la bota aparecerá dentro de poco.
—Y ahora, caballeros —dijo el baronet con decisión— me parece que he hablado más que suficiente de lo poco que sé. Ya es hora de que cumplan ustedes su promesa y me den una información completa sobre el asunto que a todos nos ocupa.
—Su petición es muy razonable —respondió Holmes—. Doctor Mortimer, creo que lo mejor será que cuente usted la historia a Sir Henry tal como nos la contó a nosotros.