El Sabueso de los Baskerville
El Sabueso de los Baskerville —No sé aún mucho acerca de la vida británica, porque he pasado la mayor parte de mi existencia en los Estados Unidos y en Canadá. Pero supongo que tampoco aquà perder una bota es parte del curso ordinario de la vida.
—¿Ha perdido una bota?
—Mi querido señor —exclamó el doctor Mortimer—, tan sólo se ha extraviado. Estoy seguro de que la encontrará a su regreso al hotel. ¿Qué sentido tiene molestar al señor Holmes con insignificancias como ésa?
—Me ha preguntado por cualquier cosa que se saliera de lo corriente.
—Asà es —intervino Holmes—, aunque el incidente pueda parecer completamente estúpido. ¿Dice usted que ha perdido una bota?
—Digamos, más bien, que se ha extraviado. Anoche dejé las dos fuera y sólo habÃa una por la mañana. No he conseguido sacar nada en limpio del sujeto que las limpia. Y lo peor de todo es que las compré precisamente anoche en el Strand y aún no las he estrenado.
—Si no se las habÃa puesto, ¿por qué las dejó fuera para que se las limpiaran?
—Eran unas botas de cuero y estaban sin charolar. Por eso las saqué.