El signo de los cuatro

El signo de los cuatro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo 2 Exposición del asunto

Lentamente, pausadamente entro la señorita Morstan en la habitacion. Era una joven rubia, menuda, delicada, con guantes en las manos y vestida con el gusto más exquisito. No obstante, la discreción y sencillez de sus ropas parecían indicar unos recursos económicos limitados. El vestido era de color pardo grisáceo tirando a oscuro, sin cintas ni adornos, y llevaba un pequeño turbante del mismo tono apagado, alegrado tan sólo por un vestigio de pluma blanca en un costado. Su rostro no tenía facciones regulares ni una complexión hermosa, pero su expresión era dulce y amistosa, y sus grandes ojos azules resultaban particularmente espirituales y atractivos. A pesar de que mi experiencia con las mujeres abarcaba muchas naciones y tres continentes distintos, yo jamás había visto un rostro que ofreciera tan claros indicios de un carácter refinado y sensible. No pude evitar fijarme en que, al sentarse en el asiento que Sherlock Holmes le acercó, sus labios temblaban, sus manos se estremecían y todo en ella indicaba una fuerte agitación interna.

––He acudido a usted, señor Holmes ––dijo––, porque en cierta ocasión ayudó a la señora de Cecil Forrester, para la que yo trabajaba, a resolver una pequeña complicación doméstica. Quedó muy impresionada por su amabilidad y talento.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker