El signo de los cuatro
El signo de los cuatro ––La confirma en todos los aspectos ––dijo pomposamente el obeso policÃa––. La casa está llena de curiosidades indias. Thaddeus debió de subir este chisme. Y si esta astilla es venenosa, Thaddeus puede haberla usado para matar tan bien como cualquier otro. El papel es una tomadura de pelo, una pista falsa, probablemente. El único problema es: ¿cómo se marchó? Ah, claro, hay un agujero en el techo. Con sorprendente agilidad, dado su tamaño, trepó por la escalerilla y se escurrió en el desván; un instante después, oÃmos su voz jubilosa, anunciando que habÃa encontrado la trampilla.
––A veces encuentra algo ––comentó Holmes, encogiéndose de hombros––. De cuando en cuando tiene algún chispazo de razón il n'y a pas des sots si incomodes que ceux qui ont de l’ésprit!
––¿Lo ven? ––dijo Athelney Jones, reapareciendo escalera abajo––. A fin de cuentas, los hechos valen más que las teorÃas. Se confirma mi opinión del caso. Hay una trampilla que da al tejado, y está medio abierta.
––La abrà yo.
––¿Ah, sÃ? Conque se habÃa fijado, ¿eh? ––parecÃa un poco decepcionado por la noticia––. Bueno, la viera quien la viera, ya sabemos por dónde escapó nuestro caballero. ¡Inspector!