El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes —Quizá sea mejor que yo diga antes unas pocas palabras —dijo el vicario—, y luego usted juzgará si desea escuchar los detalles de boca del señor Tregennis o si prefiere que vayamos de inmediato al escenario de este misterioso suceso. Debe usted saber que nuestro amigo aquà presente pasó la tarde de ayer en compañÃa de sus dos hermanos, Owen y George, y de su hermana Brenda, en su casa de Tredannick Wartha, que está cerca de la antigua cruz de piedra que hay en el páramo. Se marchó de allà poco después de las diez, y los dejó jugando a las cartas en la mesa del comedor, en excelente estado de salud y de ánimo. Esta mañana, como es muy madrugador, salió a dar un paseo en esa dirección antes del desayuno, y se encontró con el coche del doctor Richards, que le dijo que acababan de avisarle para que acudiera con la máxima urgencia a Tredannick Wartha. Como es natural, el señor Tregennis decidió ir con él. Al llegar a Tredannick Wartha se encontró una situación espeluznante. Sus hermanos y su hermana seguÃan sentados en torno a la mesa, exactamente como él los habÃa dejado, con las cartas aún extendidas entre ellos y las velas consumidas hasta el fondo de las candeleras. La hermana estaba muerta, echada hacia atrás en su asiento, y los dos hermanos estaban sentados a los lados de ella, riendo, gritando y cantando, con la razón completamente perdida. Y los tres, tanto la mujer como los dos hombres dementes, tenÃan en sus rostros una expresión de absoluto espanto, una convulsión de terror que daba miedo mirar. No habÃa en la casa señales de la presencia de otra persona, exceptuando a la señora Porter, la anciana cocinera y ama de llaves, que declaró haber estado profundamente dormida y no haber oÃdo ruido alguno durante la noche. No se habÃa robado ni desordenado nada, y no existe absolutamente ninguna explicación de qué pudo ser aquello tan espantoso que mató del susto a la mujer y volvió locos a dos hombres sanos. Ésta es la situación en pocas palabras, señor Holmes, y si puede usted ayudarnos a aclararla, habrá realizado una gran obra.