El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes Yo había abrigado esperanzas de poder persuadir de algún modo a mi compañero de que regresara a la vida tranquila que constituía el objetivo de nuestro viaje, pero bastó una mirada a su rostro tenso y a sus cejas contraídas para darme cuenta de lo vanas que habían sido tales esperanzas. Permaneció un buen rato sentado en silencio, absorto en el extraño drama que había venido a perturbar nuestra paz.
—Estudiaré el asunto —dijo por fin—. A primera vista, parece un caso verdaderamente excepcional. ¿Ha estado usted allí en persona, señor Roundhay?
—No, señor Holmes. El señor Tregennis vino a contármelo a la vicaría, y yo vine aquí a toda prisa para consultarle.
—¿A qué distancia está la casa donde ocurrió esta extraña tragedia?
—Como a una milla tierra adentro.
—Entonces iremos andando juntos. Pero antes de salir, tengo que hacerle unas cuantas preguntas, señor Mortimer Tregennis.