El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes Estábamos enterados de su presencia en el distrito, y una o dos veces habíamos divisado su alta figura por los caminos de los páramos. Pero ni él había intentado abordarnos ni a nosotros se nos habría ocurrido abordarle a él, pues era bien sabido que su afición a la soledad le llevaba a pasar la mayor parte de los intervalos entre sus viajes en un pequeño bungalow escondido en el solitario bosque de Beauchamp Amanee. Allí, rodeado de sus libros y sus mapas, llevaba una vida absolutamente aislada, atendiendo a sus sencillas necesidades y, al parecer, prestando muy poca atención a los asuntos de sus vecinos. Así pues, fue para mí una sorpresa oírle preguntar a Holmes, con voz llena de ansiedad, si había realizado algún progreso en el esclarecimiento del misterioso incidente.