El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes —¡Palabra de honor, Watson! —dijo por fin Holmes con voz temblorosa—. Le debo un agradecimiento y una disculpa. Ha sido un experimento injustificable, aun para uno mismo, pero mucho más para un amigo. Le aseguro que lo siento mucho.
—Ya sabe usted —respondÃ, algo emocionado, pues jamás habÃa oÃdo a Holmes hablar tan sinceramente— que mi mayor placer y privilegio es ayudarle.
Al instante, Holmes recuperó la vena medio humorÃstica, medio cÃnica, que constituÃa su actitud habitual hacia aquellos que le rodeaban.
—En realidad, querido Watson, habrÃa sido superfluo volvernos locos —dijo—. Cualquier observador imparcial habrÃa declarado sin la menor duda que ya lo estábamos cuando nos embarcamos en este disparatado experimento. Confieso que jamás imaginé que los efectos serÃan tan rápidos y tan fuertes —entró corriendo en la casa, volvió a salir con la lámpara encendida, sosteniéndola con el brazo completamente extendido, y la arrojó a un zarzal—. Tendremos que esperar algún tiempo a que se despeje la habitación. Supongo, Watson, que ya no tenemos ni la sombra de una duda sobre cómo ocurrieron estas tragedias.
—Absolutamente ninguna.