El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes —¡Pero entonces su propia muerte fue un suicidio!
—Bueno, Watson, así a primera vista, no es del todo imposible. Un hombre atormentado por la culpa de semejante crimen, cometido contra su propia familia, bien podría ceder al remordimiento y decidir correr él la misma suerte. Sin embargo, existen algunas razones de peso en contra de esta teoría. Afortunadamente, existe un hombre en Inglaterra que lo sabe todo, y lo he arreglado para que esta misma tarde podamos oír todos los hechos de sus propios labios. ¡Vaya! ¡Viene antes de lo previsto! Haga el favor de venir por aquí, doctor León Sterndale. Hemos estado realizando un experimento químico dentro de la casa que ha dejado nuestra habitación en condiciones inadecuadas para recibir a una visita tan distinguida.
Oí rechinar la puerta del jardín, y la majestuosa figura del gran explorador de África apareció en el sendero. Algo sorprendido, se volvió hacia el rústico emparrado bajo el que estábamos sentados.
—Me ha hecho usted llamar, señor Holmes. Recibí su nota hace cosa de una hora, y aquí estoy, aunque, la verdad, no sé por qué tengo que obedecer a sus llamamientos.