El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes —No, dentro de lo razonable. Pero esto se sale de lo razonable, señor. Lleva ahà diez dÃas, y ni el señor Warren, ni yo, ni la muchacha, le hemos puesto la vista encima ni una sola vez. Podemos oÃrle andando a paso ligero de un lado a otro, mañana, tarde y noche. Pero, excepto aquella primera noche, no ha salido de casa ni una vez.
—Oh, ¿asà que salió la primera noche?
—SÃ, señor, y regresó muy tarde, cuando todos estábamos ya en la cama. Me lo habÃa advertido después de alquilar la habitación, y me rogó que no atrancase la puerta. Cuando le oà subir las escaleras, era más de medianoche.
—¿Qué hay de las comidas?
—Dio instrucciones muy concretas de que, cuando él tocara la campanilla, le subiéramos la comida y la dejáramos sobre una silla, a la puerta de su habitación. Cuando termina de comer, vuelve a llamar, y nosotros retiramos el servicio de la misma silla. Si quiere alguna otra cosa, la escribe en una hoja de papel y la deja fuera.
—¿La escribe?