El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes —Bien. Opino que tendremos que esperar hasta que dispongamos de más datos. Al fin y al cabo, usted no tiene ningún motivo de queja. Ha cobrado el alquiler y no se trata de un huésped molesto, aunque sà sea algo extraño. Paga bien, y si ha decidido permanecer oculto, no es cosa que a usted le afecte directamente. A menos que tengamos razones para suponer que lo hace por motivos criminales, no tenemos excusa para irrumpir en su vida privada. Me hago cargo del caso, y no lo perderé de vista. ComunÃqueme cualquier novedad que ocurra y puede contar con mi ayuda si llega a ser necesario.
—Desde luego, este caso presenta algunos detalles interesantes —comentó Holmes cuando la patrona se hubo marchado—. Claro que podrÃa tratarse de algo sin importancia, una pura excentricidad; pero también podrÃa ser algo mucho más serio de lo que parece a simple vista. Lo primero que a uno se le ocurre es la evidente posibilidad de que la persona que ahora ocupa las habitaciones sea completamente distinta de la que las alquiló.
—¿Qué le hace pensar eso?