El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes —Bueno, eso parece, ¿no? Ahà lo tenemos, enviando mensajes a un cómplice…, hay varios miembros de su banda en Londres…, y de pronto, justo cuando, según cuenta usted, les estaba avisando de que hay peligro, el mensaje se interrumpe. ¿Qué puede significar eso sino que nos ha visto desde la ventana, o bien que de alguna manera se ha dado cuenta de lo inminente que era el peligro, y se ha puesto en acción de inmediato con el fin de evitarlo? ¿Qué sugiere usted, señor Holmes?
—Que subamos ahora mismo y lo veamos con nuestros propios ojos.
—Pero no tenemos una orden de detención.
—Se encuentra en una vivienda desocupada, en circunstancias sospechosas —dijo Gregson—. Con eso bastará por el momento. Cuando le tengamos bien agarrado, ya veremos si los de Nueva York pueden ayudarnos a mantenerlo encerrado. Yo asumo la responsabilidad de detenerlo ahora.
Nuestros agentes de policÃa pueden fallar por el lado de la inteligencia, pero jamás por el del valor. Gregson subió las escaleras para detener a aquel asesino sanguinario con la misma tranquilidad y el mismo aire pausado con que habrÃa subido las escaleras de las oficinas de Scotland Yard. El agente de Pinkerton habÃa intentado adelantársele, pero Gregson se lo habÃa impedido con el codo. Los peligros de Londres eran privilegio de la policÃa de Londres.