El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes »Me lo contó, y mientras lo escuchaba se me iba helando el corazón. Mi pobre Gennaro, en sus tiempos de loca juventud, cuando todo el mundo parecía conjurado contra él y las injusticias de la vida le habían vuelto medio loco, se había afiliado a una sociedad secreta napolitana, el Círculo Rojo, relacionada con los antiguos carbonarios. Los juramentos y secretos de esta hermandad son terribles, y una vez que caes en su poder ya no hay escape posible. Cuando nos fugamos a América, Gennaro creyó que se había librado de aquello para siempre. Cuál no sería su espanto al encontrarse una noche en la calle al mismo hombre que le había iniciado en Nápoles, el gigante Gorgiano, un hombre conocido en el sur de Italia con el apodo de La Muerte, porque la sangre de sus crímenes le llegaba a los codos. Había llegado a Nueva York huyendo de la policía italiana, y ya había organizado en su nuevo país una sucursal de la terrible sociedad. Todo esto me contó Gennaro, y por último me enseñó una convocatoria que había recibido aquel mismo día, encabezada por un círculo rojo, avisándole de que tal día a tal hora se celebraría una reunión, y que se esperaba y exigía su presencia en ella.