El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes »Aquello ya era bastante malo, pero lo peor estaba aún por venir. Yo venía observando desde hacía algún tiempo que cuando Gorgiano venía a visitarnos por las noches, y lo hacía constantemente, me hablaba mucho a mí; e incluso cuando se dirigía a mi marido, aquellos terribles y llameantes ojos de fiera me miraban siempre a mí. Una noche, su secreto salió a relucir. Yo había despertado en él algo que él llamaba «amor»…, el amor de una fiera, de un salvaje… Llegó a casa cuando Gennaro aún no había regresado. Se metió por las buenas, me estrechó entre sus poderosos brazos, me aplastó con su abrazo de oso, me cubrió de besos y me suplicó que me escapara con él. Yo gritaba y forcejeaba, cuando Gennaro entró y se lanzó sobre él. Pero Gorgiano golpeó a Gennaro, dejándolo sin sentido, y huyó de la casa para no volver. Aquella noche habíamos adquirido un enemigo mortal.