El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes »Pocos días después, tuvo lugar la reunión y, por la cara que traía Gennaro al regresar, supe que algo espantoso había sucedido. Era peor de lo que yo jamás habría podido imaginar. La sociedad recaudaba sus fondos haciendo chantaje a italianos ricos y amenazándolos con represalias violentas si se negaban a pagar. Parece ser que Castalotte, nuestro amigo y benefactor, había sido una de las víctimas elegidas. Pero él se había negado a ceder ante sus amenazas y había dado aviso a la policía. Se decidió, pues, hacer un escarmiento con él para evitar que se rebelasen otras víctimas, y en la reunión se acordó volar su casa, con él dentro, con dinamita. Se echó a suertes para ver a quién le tocaba ejecutar la sentencia. Cuando metía la mano en la bolsa, Gennaro vio el rostro cruel de nuestro enemigo, que le sonreía. Y sin duda, todo estaba amañado de algún modo, porque lo que sacó fue el disco fatal con el Círculo Rojo, que le designaba para llevar a cabo el asesinato. Tenía que matar a su mejor amigo o exponerse, y exponerme a mí, a la venganza de sus camaradas. Entre sus diabólicos métodos figuraba el castigar a los que temían u odiaban golpeándolos no sólo a ellos, sino también a sus seres queridos. Y esta certeza tenía abrumado a mi pobre Gennaro y le volvía medio loco de aprensión.