El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes —¡Mire! —exclamó—. ¡El muy miserable continúa persiguiéndola! ¡Ése es el hombre del que le hablaba!
A través de la ventana abierta del cuarto de estar, vi a un hombre corpulento y moreno, con hirsuta barba negra, que caminaba lentamente por el centro de la calle, consultando con gran interés la numeración de las casas. Era evidente que habÃa seguido la pista de la doncella, igual que yo. Me dejé llevar por el impulso del momento, salà corriendo a la calle y le interpelé.
—¿Es usted inglés? —pregunté.
—¿Y qué si lo soy? —respondió con un gesto huraño.
—¿Puedo preguntarle su nombre?
—No, no puede —contestó muy decidido.
La situación resultaba algo embarazosa, pero con frecuencia el camino más directo es el mejor.
—¿Dónde está lady Frances Carfax? —pregunté. Él se me quedó mirando, asombrado—. ¿Qué ha hecho usted con ella? ¿Por qué la persigue? ¡Exijo una respuesta! —insistÃ.