El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes —En tal caso, no les quitaré el ojo de encima, señor Holmes. Y si sucede algo, se lo haré saber.
Eran sólo las nueve y nos lanzamos sobre la pista con el máximo entusiasmo. En primer lugar, nos dirigimos a la enfermerÃa del asilo para indigentes de Brixton, donde comprobamos que, efectivamente, una caritativa pareja habÃa ido unos dÃas antes, habÃa identificado a una anciana deficiente mental como una antigua sirvienta, y habÃa obtenido autorización para llevársela a casa con ellos. A nadie le sorprendió enterarse de que habÃa fallecido.
Nuestro siguiente objetivo era el médico. Le habÃan llamado, habÃa encontrado una mujer que se morÃa de pura senilidad, habÃa sido testigo de su muerte, y habÃa firmado el certificado en la forma debida. «Les aseguro que todo fue absolutamente normal, y que no existe posibilidad de juego sucio», nos dijo. No habÃa visto en la casa nada sospechoso, exceptuando que, para gente de su clase, resultaba extraño que no tuvieran servidumbre. Éste fue el testimonio del doctor, y de ahà no pasó.