El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes —Haga lo que pueda por mÃ. Lo pasado, pasado —susurró—. Borraré esas palabras de mi mente…, le juro que lo haré. Cúreme, y lo olvidaré todo.
—¿Olvidará qué?
—Pues la muerte de Victor Savage. Prácticamente acaba de reconocer que usted lo hizo. Pero lo olvidaré.
—Por mÃ, puede olvidarlo o recordarlo, como prefiera. No le veo a usted en el estrado de los testigos. Más bien en una caja de madera, mi buen Holmes, se lo aseguro. No me importa nada que sepa cómo murió mi sobrino. No estamos hablando de él, sino de usted.
—SÃ, sÃ.
—Ese tipo que vino a buscarme…, he olvidado su nombre…, dijo que habÃa usted contraÃdo la enfermedad en el East End, entre los marineros.
—Es la única explicación que encuentro.
—Se siente orgulloso de su cerebro, ¿verdad, Holmes? Se cree usted muy listo, ¿no es as� Pues en esta ocasión se ha topado con alguien más listo que usted. Haga memoria, Holmes. ¿No se le ocurre ninguna otra manera en la que haya podido contraer este mal?
—No puedo pensar. Se me va la cabeza. ¡Por amor de Dios, ayúdeme!
—SÃ, le ayudaré. Le ayudaré a comprender su situación y cómo se metió en ella. Quiero que lo sepa antes de morir.