El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes —Deme algo para aliviar el dolor.
—Duele, ¿verdad? SÃ, los culis solÃan chillar bastante, hacia el final. Da como un calambre, me imagino.
—SÃ, sÃ, un calambre.
—Bien, por lo menos oye usted lo que digo. Ahora, escuche. ¿No recuerda que sucediera algo fuera de lo normal poco antes de que se presentaran los sÃntomas?
—No, no, nada.
—Piénselo bien.
—Estoy demasiado enfermo para pensar.
—Está bien, le ayudaré. ¿No recibió nada por correo?
—¿Por correo?
—¿Tal vez una cajita?
—Me desmayo…, me muero.
—¡Escuche, Holmes! —Se oyó un sonido como si estuviera sacudiendo al moribundo, y sólo a duras penas pude permanecer inmóvil en mi escondite—. Tiene usted que oÃrme. Y va a oÃrme. ¿No recuerda una cajita? ¿Una cajita de marfil? Llegó el miércoles. Usted la abrió. ¿Lo recuerda?
—SÃ, sÃ, la abrÃ. Dentro habÃa un resorte con punta. Alguna broma…