El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes —Eso ya no lo veo tan claro. Ahà sà que existe un tratado concreto. Inglaterra jamás se recuperarÃa de semejante humillación.
—Por lo menos, tendrÃa paz de momento.
—¿Y su honor?
—¡Bah! Señor mÃo, vivimos en una época utilitarista. El honor es un concepto medieval. Además, Inglaterra no está preparada. Resulta inconcebible, pero ni siquiera nuestro impuesto especial de guerra de cincuenta millones, que cualquiera pensarÃa que dejaba nuestros propósitos tan claros como si los hubiéramos anunciado en la primera página del Times, ha conseguido despertar a esta gente de su letargo. De vez en cuando, alguien hace una pregunta, y mi tarea consiste en inventar una respuesta. También de vez en cuando, se produce alguna irritación y mi tarea entonces consiste en suavizarla. Pero le puedo asegurar que en las cuestiones esenciales, como almacenamiento de municiones, preparativos contra los ataques de submarinos, instalaciones para fabricar explosivos potentes, etcétera, no hay nada preparado. ¿Cómo va a poder intervenir Inglaterra, sobre todo después del potaje diabólico que le hemos cocinado con la guerra civil en Irlanda, los energúmenos rompiendo ventanas y sabe Dios cuántas cosas más, para que su atención se mantenga ocupada en la propia casa?
—Tiene que pensar en su futuro.