El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes —¡Ah, ésa es otra cuestión! Supongo que, con vistas al futuro, tenemos planes muy concretos para Inglaterra, y en este aspecto la información que usted ha conseguido resultará fundamental. Ya sea hoy o mañana, tendremos que vérnoslas con mÃster John Bull. Si prefiere que sea hoy, estamos perfectamente preparados. Si lo quiere dejar para mañana, estaremos más preparados aún. Tal como yo lo veo, más les valdrÃa luchar teniendo aliados que sin tenerlos, pero eso es asunto suyo. Esta semana se decide su destino…, pero me estaba usted hablando de sus documentos.
En el rincón más lejano de la espaciosa habitación, revestida de planchas de roble y repleta de libros, colgaba una cortina. Al descorrerla, quedó al descubierto una gran caja fuerte con refuerzos de latón. Von Bork desprendió de la cadena de su reloj una llavecita y, tras largas manipulaciones con la cerradura, abrió la pesada puerta.
—¡Mire! —dijo, apartándose a un lado y haciendo un gesto con la mano.