El ultimo saludo de Sherlock Holmes
El ultimo saludo de Sherlock Holmes —¿Qué quiere decir? —preguntó Von Bork en tono áspero.
—Pues bueno, usted es el jefe, ¿no? Es cosa suya procurar que no los pillen. Pero los van pillando, ¿y qué hace usted por sacarlos? Ahà está James…
—Lo de James fue culpa suya, y usted lo sabe. Era demasiado terco para este trabajo.
—James era un tarugo, en eso estoy de acuerdo. Pero también está Hollis.
—Ese hombre estaba loco.
—Bueno, al final sà que estaba un poco sonado. Cuando uno tiene que estar representando un papel de la mañana a la noche, con cien tÃos dispuestos a darle el chivatazo a la bofia, no es raro que acabe majareta. Pero ¿qué me dice de Steiner?
Von Bork se estremeció violentamente y su rostro rubicundo se volvió un tanto más pálido.
—¿Qué pasa con Steiner?
—Pues nada, que lo pillaron, ni más ni menos. Anoche registraron su garito, y ahora él y sus papeles están en el penal de Portsmouth. Usted se larga, mientras el pobre diablo paga los platos rotos, y suerte tendrá si sale con vida. Por eso mismo quiero cruzar el charco en cuando usted se las pire.
Von Bork era un hombre duro e impasible, pero se advertÃa con facilidad que la noticia le habÃa trastornado.